Caa Guazú – La Batalla
Sábado, 31 de octubre de 2009
Caa Guazú – La Batalla






-por Luis Eduardo Alegre -JTP-Historia Constitucional Argentina-Dcho. UNNE
Leer historia fascina. Captar el juego de sus personajes deleita. Objetivar sus actos equivale a subjetivarla desde la asepsia interesada.
Desde este rincón compartiré frases, párrafos e ideas fuertes sobre el enigmático personaje; que mandando un contingente de escasos y pobres correntinos, logró parar en "Caá Guazú" las fuertes huestes rosistas del entre
ríos, como antes había logrado frenar al irascible ímpetu llanero de Quiroga y a quien la historia le debe un sitial más alto, que el urbanismo ya le otorgó, rodeando desde las provincias a la hidra porteña.
Algunas de las frases y párrafos que me conmovieron son:
"No quería tierras el manco, y no había oro en tierra argentina que comprase al manco, y no había tributos ni homenajes que corrompiesen su voluntad".
Juan Manuel de Rosas.
"Paz ha sacrificado su existencia toda, su alma sin reserva y su cuerpo sin piedad, sin poseer nada, ni el pan para sus hijos ni la tierra necesaria para el sepulcro de su cadáver".
Salvador María del Carril
"Paz tiene la rara cualidad de hacerse impopular."
Domingo Faustino Sarmiento
“En todas partes y en todas épocas, exacto como oficial, valiente como jefe, vencedor como general, honrado como administrador, intachable hasta como hombre privado."
Valentín Alsina.
Estos párrafos me dan vueltas:
"... Dígame por qué el manco me ganó en Oncativo... (Quiroga a Rosas)
Y lo vi al manco, don Juan Manuel... Cara de indio, el hombre. Y en primera fila. Y el sable en alto. Nadie que no le haya mirado la cara al manco, como la miré yo, sabrá qué hay en ese hombre. Estaba ahí, Paz, quieto, montado en su caballo, y sostenía el sable en alto, rígido el brazo que sostenía el sable en alto...
Y el manco estuvo allí, frente a mí, a veinte o treinta o cincuenta metros de mi pingo y de mi lanza, el sable sostenido por su brazo sano, mirándome. Me miraba el manco. Y no había piedad en los ojos del manco. El manco, don Juan Manuel, no tiene piedad de nada ni de nadie, empezando por él mismo...
Esa noche, montado en mi moro, que me avisó que no lo buscase al manco en Oncativo, estuve a punto de meterme una bala en el corazón. Esa noche aprendí los nombres secretos de la impotencia...
No, no sé cómo lo hizo. No lo sé, mi señor don Juan Manuel... No sé cómo maneja el manco la ciencia de la guerra, pero no hubo, para mí, desquite de lo de la Tablada.
Me ganó, el manco, en La Tablada, y me ganó en Oncativo... No hay, en este país de mierda, quien pueda vencer al manco. Fue el único en prestar atención a San Martín, cuando San Martín dictó clases de táctica y estrategia a sus oficiales... Todos los demás, los que hoy son sus generales, don Juan Manuel, sólo deseaban que pasaran las horas, y meterse, sedientos, en la cama, y en la oscuridad de la noche, con la puta mujer del alcalde de primer voto, o la amante puta y adolescente del cura cabrón..."
"... Y también sé que hay una calumnia que nadie puede inventarme: Soy y he sido pobre de toda pobreza. En Corrientes, allá por los años cuarenta, comí lo que el soldado correntino, y menos. Me mandaron, de la gobernación, una gorra y una chaqueta con bordados de general, y una tienda de campaña. La tienda de campaña no tenía bordados de general...
Nunca vestí la chaqueta, nunca me calcé la gorra. Cómo vestirla, como calcarme esa gorra, si los soldaditos a mi mando, que hablaban guaraní y no español, andaban en pelotas. Ellos, y sus mujeres, y sus niños. Y ellos, sus mujeres y sus chicos, supieron que el general Paz podía llevarlos a la muerte y a la victoria, como, efectivamente, los llevó, y los que sobrevivieron a la muerte, mutilados o no, lo aclamaron, pero supieron, también que el general Paz no les iba a rapiñar el hueso de la comida, ni el sueldo prometido, ni el alcohol para el consuelo y la herida a cicatrizar, ni la yerba de los fogones.
Ordené que la tela de la tienda de campaña, que me envió la gobernación correntina, se usara hasta el último centímetro para que soldados y oficiales se confeccionasen pantalones. El sol, de día, les abrasaba las piernas chuecas, y, de noche, no había leña que alcanzase a calentarles la desnudes."
Andrés Rivera -"Ese manco Paz" -Alfaguara
Con tales grandes, leyendo sobre el mismo, y de aquel mil ochocientos cuarenta y tantos, me preguntaba:
¿Quién fue José María Paz?
¿Qué hizo Paz por Corrientes?, ¿Por qué siguió Corrientes a Paz?,
¿Cómo Paz venció a Echagüe en Caá Guazú a Quiroga en la Tablada y Oncativo y resistió en Montevideo, con tan pocos medios?
¿Porqué se perdió la oportunidad abierta en Caa Guazú y no pudo destronarse a Rosas?
¿Porqué ni López ni Rosas mataron a Paz?, ¿Porqué los soldados seguían a Paz?
¿Cómo y porqué Corrientes levantó tantos ejércitos contra Rosas?
Preguntas todas que rondaban mi mente día y noche ante este nuevo aniversario de la batalla de Caá Guazú del 28 de Noviembre de 1841. Caá Guazú muestra más relieves que el costado militar. Desde éste los números lo dicen todo 3.200 soldados correntinos contra 5.000 entrerrianos; 53 muertos correntinos contra 1.356 muertos y heridos entrerrianos de tropa a más de 800 prisioneros, entre ellos 3 coroneles, 3 tres. Coroneles, 12 sargentos mayores, 8 capitanes, 4 ayudantes, 20 ttes., 14 alféreces, 3 portas y el Mtro.
Stario. de Echagüe D. José F. Benítez. Enseres, armas y bagaje ganados al enemigo en toda su cantidad. Echagüe pálido por la derrota en un solo galope abandonó sus tropas y alcanzó Entre Ríos para cruzar después hasta el trono de Rosas donde fue a refugiarse.
La mesopotamia quedó despejada al Ejercito correntino y Paz llegó hasta Paraná de un trote y de ahí a Buenos Aires quedaba un tranco. Ya el tirano temblaba en su guarida.
Personaje al extremo singular José María Paz tuvo, como dijera Sarmiento, la particularidad de ser impopular, por ende no era lo que hoy se llama "carismático".
Su padre era empleado de correo. Su madre lo presentó al ejército de Belgrano. Se casó con su sobrina "Margarita Weild" - durante su presidio en Luján - y tuvo 9 hijos. Escuchó, aprendió, peleó, mandó, organizó, pensó, imaginó, valoró y escribió.
Fue alumno, soldado, jefe, gobernador, preso y constituyente. Cuando estuvo exiliado, en un pobre rancho, plantó papas y verduras para criar sus hijos. Y escribía. Y bien.
Escribía Borges: ".El creciente y despoblado país exigía (como sucedió en toda América) que cada uno de sus hombres obrara como muchos; había combatido a las órdenes de Belgrano, aprendido de San Martín, peleado junto a Arenales, Lavalle, Alvear, La Madrid. Fue preso de Estanislao López y Juan Manuel de Rosas. Ambos no se animaron a matarlo.
Fue puesto al frente de decenas de ejércitos que buscaron derrocar a Rosas de su trono porteño-bonaerense, abarcando su figura el ancho abanico provincial que convergiera ondulante sobre Buenos Aires del Litoral al Ande y del Ande al Litoral.
No llegó a concretarse el fin buscado y ello parece ser que fuera no solo por el gran poderío porto-pampeano sino también por tantas rencillas, enconos, envidias, celos, rivalidades y desentendimientos propios hasta en los grandes hombres.
Si la historia es escuela cabe mirar atrás y ver las figuras descollantes y coincidentes en el mismo fin. Juan Lavalle, Marco Avellaneda, Pedro Ferré, José María Paz, Ribera, Santiago Derqui, Gregorio Aráoz de Lamadrid, Sarmiento, Alberdi, los Madariaga, los exiliados en Uruguay, Brasil y Chile.
Metido en las "Memorias Póstumas" de Paz, recorrí la naciente historia patria desde el cauce uniforme de la guerra de la independencia, hasta el escuartizamiento fratricida de la guerra civil y su vorágine me costó insomnios buscando salir de esta etapa histórica con algún norte, si lo había.
Era como si el jinete gaucho encabritado girara sin horizonte. Pero si Paz y Ferré pasaron esa época - siempre claros - debería ser posible encontrarle el lado.
Y llegó Andrés Rivera con "Ese manco Paz". Su trazado paralelo entre la República y la Estancia logró indicarme un norte. Así valué, que las repetidas alabanzas a la epopeya correntina no eran huecas. Que allí estaban cimentando el presente Ferré, Lavalle y Paz, bien secundados.
Que cuando dejaron momentáneamente - el visionario y tesonero gobierno, el primero, y sus sables, los segundos -, bajaron ojos, manos y cuerpos, al ajetreo del carpintero y la labranza de la tierra cual antiguos chacareros. Tan práctica y digna docencia ejercieron.
De aquí resultó grato ver el busto del grande hombre en la casa de gobierno de Corrientes a la que dio la gloria de una victoria sin par, desde la nada o lo que es más, desde el esfuerzo, la inteligencia, los principios, el convencimiento en los objetivos y el ansia de libertad.
Pude imaginar, como Rivera, el brazo en alto, mandando soldaditos pobres - en pelotas - defendiendo su tierra y sus seres. Sentir el sapukay hondo hiriendo esteros y pastizales, mientras la cara aindiada e impávida de Paz, oteaba el horizonte siempre negado de un país mejor.
Ya en esta época dudo que Paz fuera unitario. Quizá ubicarlo entre quienes querían un país realmente federal e igualitario fuera más razonable, buscando hacer de las provincias, algo más que simples apéndices recipiendarias del favor portuario férreamente sostenido por Rosas.
Y me halaga saber que Paz fuere puesto por Ferré para reintentar la eterna lucha del oprimido frente al grande. La idea contra el peso agobiante de la realidad que oprime. Ambos tuvieron en vida la oportunidad de ver sus anhelos cumplidos cuando tras el 53 la escena patria los reencontró en la labor organizativa volcando su experiencia templada en las mil lides traspasadas.
Resulta sugestivo encontrar como al grande escritor "Manco" un grande militar "Manco", como si la historia dijera, contra la disposición no hay barreras. Este 28 de Noviembre vaya un merecido recordatorio a Don José María Paz.
Paz que nos legó sus Memorias Póstumas dijo:
"Escribo lo que siento, lo que pienso, lo que he visto, según lo he comprendido, sin ocuparme mucho de pomposos panegíricos... Hombre soy, y muy sujeto a pasiones y errores; pero tengo en mi favor que se me conoce incapaz de una impostura ... No me acomodé a la época en que me tocó vivir
Sobre Caá Guazú dice en su parte:
"El ejército de Echagüe ha sido hoy reducido a la nada. Toda su infantería, artillería, parque y porción de carretas, de vestuario y armamento, cayó en nuestro poder. Se persigue a los dispersos con tenacidad, y me mandan a cada instante prisioneros, oficiales y jefes. Echagüe es difícil que escape.
La batalla fue en Caaguazú. Tal vez dentro de cien años, algún curioso pregunte por ese nombre, y le contesten que es una cantina donde ofrecen comida y cama al viajero. Y bellezas naturales que el hombre aún no arrasó."
Al final de sus días, reflexionó:
"En los pueblos es ya como extranjera la causa de la patria".
Fuentes:
Memorias Póstumas - José María Paz (Emecé Editores)
Memoria para los Anales de la Provincia de Corrientes - Brig.Pedro Ferré
Historia Ilustrada de la Provincia de Corrientes - Antonio E. Castello -Ed. Cosmos
Campaña de Caá Guazú - Maria Esther Albuico - Revista E.S.G
Ese Manco Paz - Andrés Rivera (Alfaguara)
Historia de Corrientes - Juan Daniel Cafferatta Soto (Editorial Correntina)
Pedro Ferré - Biografías Patriotas Correntinos - Manuel F. Mantilla (Amerindia)
Historia Argentina - José María Rosas (Editorial Oriente S.A)
Crónica Histórica Argentina - Asesor Pérez Amuchástegui (Codex S.A)
Historia Argentina - J.L.Busaniche (Solar-Hachette)

Caa Guazu hoy:
Se halla a hora de lancha desde el puente del río Corriente y sobre la margen izquierda se encuentra el monolito donde se libró la batalla. También se puede acceder al lugar entrando por Felipe Yofre (pueblo vecino a Mercedes) a 15 kilómetros camino a Colonia Chavarría con orientación hacia el río. (información de Subsecretaría de Turismo de Corrientes) (Paraguay levantó un digno Museo en "Vapor Cué" que vale visitarse).

corrienteschamame agradece la Colaboración del Sr. Luis E. Alegre que nos ha enviado este fabuloso trabajo de recopilación y rescate de un pedacito de nuestra historia.



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