Falleció en Buenos Aires
Viernes, 28 de mayo de 2021
Rita Sosa Cordero: adiós a la mujer con herencia chamamé
La hija de Osvaldo Sosa Cordero estuvo varios días internada tras contagiarse de COVID- 19. Referentes culturales la despidieron con pesar.
Una mujer cálida, con una dulzura que se transmitía desde su voz hasta sus movi­mientos. Siempre dispuesta a hablar y hacer en pos de la cultura correntina pero sobre todo de la música correntina. Por su sangre corría la heren­cia del chamamé, una heren­cia que defendía a través de la transmisión incansable de la obra de su padre, Osvaldo Sosa Cordero. Ayer, Corrien­tes recibía la triste noticia de su partida. Otra vida que se cobra la pandemia. A las 13 fallecía en Buenos Aires, Rita Sosa Cordero tras con­tagiarse de covid-19 y estar 15 días internada. No pudo superar la enfermedad. Su partida paralizó la respira­ción y el corazón de amigos, chamameceros y hacedores que compartieron con ella su pasión por el hacer cultural y la defensa de su tierra natal.

Las manifestaciones de dolor no se hicieron esperar. El presidente del Instituto de Cultura de Corrientes, Ga­briel Romero, dijo que es “un día muy triste porque nos toca despedir a una persona­lidad destacadísima de la di­fusión y la cultura correntina. Una mujer que trabajó por ejemplo, en la Asociación Ge­neral Sal Martín al igual que Ramona Galarza y la Rubia Meana Colodrero, además estuvo en las últimas 10 fies­tas nacionales del Chamamé y nos acompañó mucho en cada una de las actividades que emprendimos. Además fue una celosa custodia del legado de su padre, trabajaba mucho en la casa natal de su padre en Yaguareté Corá”.

Junto con la novia del Pa­raná -dijo Romero-, sin lugar a dudas el chamamé pierde a otra referente y difusora de este géne­ro musical, declarado Patrimonio intangible de la humanidad por la Unesco.

Para Rita, el chama­mé no era sólo música sino un estilo de vida. “No solo representa una región, tiene costum­bres, un idioma, los so­nidos que arrancan en los distintos estilos de los grandes, que fueron inculcando cada uno su modalidad dentro del estilo”, dijo a la prensa Rita Sosa Cordero el 12 de enero de 2019 du­rante la Fiesta Nacional del Chamamé, cuyo escenario mayor lleva el nombre de su proge­nitor.

La mujer, dedicada a la poesía chamamecera, ejerció la custodia de la herencia musical de su padre, de quien donó su biblioteca y su piano a la provincia con el fin de generar un legado.

El historiador Fernando González Azcoaga también la despidió al escribir “con su desaparición, muere otra vez el gran Osvaldo Sosa Cor­dero” y la Fundación Memo­ria del Chamamé, lamentó profundamente la partida de esta “incansable gestora cultural y generosa colabora­dora de nuestra institución”.

Una de las mayores satis­facciones de Rita fue la reedi­ción del Romancero Guaraní, editado por primera vez en 1972. En agosto de 2018 se presentó en Buenos Aires, una nueva edición. Para ella, presentar esta obra en la casa central de la Sade, una en­tidad de la que fue parte su padre, fue muy emocionante. Un año antes se había pre­sentado este mismo libro en la Feria del Libro de Corrien­tes. Se trató de la 4ª edición. “Esa edición ganó el premio Baldomero Fernández Mo­reno de Sade y fue agotada”, había comentado con orgullo a NORTE de Corrientes, me­dio con el que tuvo contacto cotidiano incluso en el marco de la pandemia de covid-19.

Mi madrina de casami­ento. Querida hermana de la vida... que des­pliegues tus alas y vue­les hacia la luz.

MARTA CHEMES

Lloramos sus amigos, el An­fiteatro, llora el Cambá Cuá, ll­oran las guitar­ras acordeones y tambores.

PILAR ROMANO.

Irremplazable Rita. Dulcísima hermana de mi alma. Me con­suela pensar que ya está con Ani y don Osvaldo.

ANTONIO TARRAGÓ ROS.

Contacto asiduo con Corrientes

Durante el tiempo de aislamiento Rita Sosa Cor­dero, no perdió contacto con sus amigos y allegados correntinos, ni mucho me­nos.

En todo este tiempo de aislamiento -vivía en Bue­nos Aires-, dijo que conti­nuaba recopilando la obra de su padre, releyendo gran parte de este material, es­cribiendo y cuidándose mucho.

Es más, en cada diálogo instaba a los demás a cui­darse y añoraba regresar a Corrientes, a los lugares donde caminaba cotidia­namente y que la recordaba a su padre; el hombre que admiraba y recordaba con mucho cariño.

La segunda edición del Romancero también se agotó y se editó en 1981 mientras que la tercera se logró en 2006.

En ese caso intervino la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Corrientes -hoy Instituto de Cultura- y se la realizó en homenaje a los 100 años del nacimien­to de Sosa Cordero. Esa edi­ción también se agotó.

“En esta nueva edición agregué 9 poemas elegidos del archivo que conser­vo de mi padre y también el currículum vitae y post mortem, con la intención de que al leerlo también complete la información de toda su actividad y actos conmemorativos a su me­moria”, explicó Rita en ese momento.

La tapa de esta edición había sido una obra de Ru­bia Meana Colodrero que llevó como nombre “Luz en la maraña”.

Hija del hombre naci­do en Concepción del Ya­guareté Corá, considerado como una de las máximas expresiones culturales de Corrientes dado que fue músico, compositor, escri­tor, periodista, dramaturgo y dibujante; ella no se alejó nunca de su tierra natal y siempre estuvo acompaña­da por su esposo Eduardo Olmos.
Fuente: Diario Norte