Mburucuyá -Corrientes Declararon Patrimonio Histórico al Anfiteatro Eustaquio Miño
Jueves, 28 de abril de 2011
Mburucuyá -Corrientes Declararon Patrimonio Histórico al Anfiteatro Eustaquio Miño
El mismo fue construido en el año 1973 y durante más de tres décadas se consolidó como el bastión que resguardó a los músicos chamameceros de Corrientes. La propuesta se realizó por iniciativa del Parque Nacional Mburucuyá y la Municipalidad local.

Desde el Día de la Música un cartel sintetiza las emociones que el pueblo correntino vivió con sus artistas populares en el anfiteatro de la Laguna Limpia, junto al escenario que  silenciosamente pasó a la gloria en febrero de 2005.

Tallado sobre madera y con el objetivo de poner en valor este recurso cultural, fue parte de las actividades de extensión institucional de un grupo de alumnos del Centro de Formación y Capacitación en Áreas Protegidas de la Administración de Parques Nacionales, que realizan su práctica de residencia en esta área protegida de Corrientes que fue seleccionada como Parque Escuela.
La propuesta es además un disparador para ilustrarse sobre los artistas y protagonistas chamameceros que dejaron su impronta desde el escenario en la memoria colectiva.

El anuncio se convierte en una herramienta para que los visitantes que lleguen atraídos por el Parque Nacional, y la sociedad, tengan información concreta sobre la importancia de conservar  estos sitios únicos por su historia.
Para los impulsores de la propuesta, “los conjuntos y ‘yuntas’ que engalanaron las noches festivaleras y se hacen mención en los textos fueron escogidos porque solo seguirán vivos en el recuerdo del pueblo chamamecero, pero brillarán por siempre en el anfiteatro del pueblo”.

“Muchos no están nombrados porque todavía continúan en los escenarios, sin embargo los artistas a los que se menciona ya no es posible verlos juntos enteramente, entonces los que no lo vivieron tienen la oportunidad de revivir esos momentos aquí”, sostuvieron desde el Parque Nacional Mburucuyá.
“Junto a la sociedad, debemos aprender que estos sitios históricos no solo nos pertenecen a cada uno de los que estamos ahora sino también a los que están por venir. Debemos resguardar nuestros recursos”, enfatizaron sobre el fin del año.

Para las autoridades del Parque Nacional, “cada rincón de Mburucuyá es especial para el Chamamé, cada casa y cada calle nos conmueve cuando escuchamos las vivencias de los músicos con la gente y eso debemos protegerlo mediante la participación organizada y el rescate de la historia oral”, sostuvieron finalmente.

Interpretación Cultural

Conjuntos como “Pancho kué”, de don Isaco Abitbol y Antonio Niz; Reencuentro, de los hermanos Michel y Joaquín Sheridan; Blas Martínez Riera; y la dupla de entrañables locutores como Carlos Mazzaro y Jorge Valdez, fueron escogidos como números artísticos destacados del  anfiteatro y también de la música de Corrientes.

En él las fechas y los años subrayan la primera y la última vez en que allí se celebró el “Festival del Chamamé más auténtico y tradicional del país”.
Sobre los ángulos inferiores izquierdo y derecho van grabados los logos institucionales de la Municipalidad de Mburucuyá y de la Administración de Parques Nacionales (APN).

Anfiteatro del Pueblo


En Mburucuyá toda la gente piensa en el Festival, al igual que aquella noche de fines de año del 73’, cuando en la casa del “Negro” Rosales, con su hermano “Lalo”, “Papi” Miño y Regino García, se propusieron diseñar y construir un anfiteatro para que el Festival del Chamamé tuviera definitivamente su “lugar fijo”.

La Laguna Limpia tenía el declive natural ideal para la construcción y el Maestro Mayor de Obras  García, que volvía a pasar las vacaciones con su familia de la Gran Capital, se comprometió a construir de forma gratuita el anfiteatro.
La Comisión del Festival aceptó la propuesta y la maqueta de “Papi” que el grupo de mburucuyanos se lo enseñó al gobernador de entonces en Casa Rosada, recibió el presupuesto para la edificación.

Aquella noche mágica quedó hecha realidad en solo contados días, poquito tiempo antes de la navidad del setenta y tres, y del establecimiento definitivo del festival mayor de los correntinos en el Balneario Municipal.

p/Paulo Ferreyra