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Alberto Bofill
Lunes, 18 de noviembre de 2013
“La Chicharra sigue cantando”
El cantor era romántico por naturaleza, cuando componía, cuando estaba sobre el escenario y más aún en su andar de la vida diaria. Había filmado un documental sobre el Chamame con cineastas alemanas y se fue de este mundo meses antes del estreno. El pasado 14 de noviembre recordamos un aniversario más de la partida de Alberto Bofill y aquí en corrienteschamame.com queremos mantener viva su memoria.

Por paulo ferreyra
Paulo.ferreyra@yahoo.com.ar



Alberto Bofill era un hombre profundamente enamorado. En el 2005 estaba gozando de cierta fama que lo llevaba a recorrer distintos escenarios de la provincia de Corrientes y de la región. Vestía siempre impecablemente de negro, campera de cuero, su hablar y su andar cansino siempre iban juntos.

Al igual que Mario Bofill, su primo, Alberto guardaba mil historias para contar. Por esos años recuerdo quería comenzar a escribir su bibliografía. Amaba Loreto, le gustaba sus paseos por los esteros del ibera desde Loreto e invitaba a quienes quieran acompañarlo. Entre sus muchas canciones podemos mencionar “Pueblo de la calle larga”, “Niña ausencia”, “Canto a Saladas”, “El violín de hojalata”, “Juan cicatrices”, “Primavera en mi otoño”, “Mi flor morena”, “Ensenadita”, “Dos de noviembre”, “Amémonos”, “Cuando tú me quieras”, entre tantas otras.

En el año 2005 Alberto había actuado en el documental “Baile a la orilla de los sueños” dirigido por las cineastas alemanasConstanza Langen y Nina Klingen junto a otros destacados intérpretes de nuestro género como Chango Spaciuk, Gicela Méndez Ribeiro y Monchito Merlo. Su último trabajo discográfico se tituló “Cruvicas del Corazón”.


Una mañana de mucho calor, Bofill hablaba en voz baja y recordaba un anécdota que le había sucedido en su Loreto. “Estaba cantando, había poca gente, era un lugar muy pequeño. Guitarra en mano cantaba temas míos y de otros autores chamameceros. Sin mediar diálogo alguno un señor se acercó y me puso una chicharra en la boca de la guitarra. No pude parar de tocar, seguí tocando pero lo busqué entre el público. Cuando terminé me acerqué y le pregunté por qué había hecho eso. El señor hizo un silencio, nos miramos, después agregó – la chicharra mientras vive canta. Es un deseo para que Usted mientras viva cante”.

Tras esas palabras Alberto hace un silencio. Me quedo pensando, también en silencio. No decimos palabras y quizás pensamos lo mismo. El músico aunque parte de este mundo riega la tierra con sus discos y seguirá cantando. Alberto Bofill sigue cantando. Alberto seguirá cantando.