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“Entendí que los tiempos avanzan”
Miércoles, 11 de abril de 2012
“Entendí que los tiempos avanzan”
El periodista, escritor y profesor de danzas folclóricas Elvio Alegre, de General San Martín sostiene que en sus audiciones radiales era un tradicionalista, “pero entendí que los tiempos avanzan y hay que aceptar los cambios”, advierte.  Hace poco menos de una semana nos reunimos en la comodidad de su casa, pasada las diez de la mañana, para hablar sobre su programa radial “Con la Patria en la piel”.  Además abordamos con amplitud su experiencia en Cosquín y la referencia de su libro “Sanmartiniano y Zapallarense”.

 

 

Por paulo ferreyra especial para corrienteschamame.com

paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

 

 

Elvio Alegre recibe a este cronista en su casa, tras el saludo inicial pasamos a su estudio.  Los discos y los libros son testigos de la entrevista.  Hay mucho silencio en la casa, tanto que es posible escuchar cuando se enciende el grabador.  Elvio conduce el programa “Con la Patria en la piel” por FM Express, de General San Martín – Chaco, de lunes a viernes de 16 a 18 hs.

 

- ¿Cómo y por qué nace el programa folclórico?

 

Te cuento que esto es una vocación.  Desde muy jovencito, desde los 15 años ya me di cuenta que me gustaba subir a los escenarios, hacer las presentaciones de mis compañeros y amigos, era de locutor o maestro de ceremonia.  Esto comenzó como un juego pero después fue creciendo. Ese fueguito de no temblarme el pulso a la hora de hablar en público lo tenía desde muy temprana edad, ese fueguito no lo tiene todo el mundo.  A partir de ahí comienzo a recibir propuestas de algunos empresarios, que tenían medios de transmisión, de alto parlante y autos de publicidad rodantes, venían a mi casa y yo tenía 15 o 16 años y me proponían trabajar en la difusión de lo que ellos hacían.  Recuerdo que hacía propaganda del cine o de los bailes que se hacían en nuestro pueblo San Martín.

 

Rápidamente comienzo a darme cuenta que esto que lo hacía como un hobby también me ayudaba en la economía.  Al poco tiempo que me había visto un señor para que le haga publicidad rodante, en un auto, al mes y medio más o menos, viene otro empresario.  Este último venía a buscarme ahora y tenía una red de altoparlantes, quería que trabajara para él.  Ahí nace el locutor.

 

- ¿Cómo era esa red de altoparlantes?

 

La red de alto parlante tenía una cabina de transmisión como una radio, como una pequeña radio, nada más que una persona manejaba todo.  Teníamos dos discos, el micrófono y hacíamos la publicidad.  Ahí comencé a crear programas de folclore, lo mío siempre fue el folclore, porque paralelamente a que me gustaba la locución me gustaba el arte del folclore.  Debo agregar que soy profesor de danzas folclóricas, desde niño bailaba folclore.

 

Rápidamente fueron las dos cosas por la misma vía, la locución y el folclore,  así fue como comencé con el programa de radio.  Escribí en su momento, que cuando me iba a conducir un espectáculo folclórico por momentos conducía y,  por momentos bailaba folclore.

 

- En el programa radial conviven distintos géneros folclóricos como el chamame, zamba, chacarera, ¿dónde se siente más cómodo?

 

A mí me gusta todo tipo de música.  En mi casa escucho música clásica, música sinfónica.  Me gustan todos los géneros musicales, ahora dentro de nuestra música me gusta el tango y eso que no soy de la generación del tango.  La guardia vieja es del tango, nuestros padres y nuestros abuelos eran de esa guardia.  Yo soy del folclore, soy de la década cuando aparece Cosquín allá por el 61, tenía 12 o 13 años cuando arranca ese movimiento.  Soy de esa generación del folclore y la música popular.  En mí juventud me gustaba la música de Palito Ortega, Sandro, entre otros.  Sin embargo siempre estaba esta inclinación por el folclore, esto lo llevo en el cuerpo.

 

- En su programa radial hay un segmento dedicado a la Historia, ¿por qué?

 

En primer lugar porque a mí me gusta la historia.  Al conductor le tiene que gustar algo y tiene que prepararse para luego decirlo en la radio. Después descubrí que a la gente le gusta conocer la historia, en el trayecto del horario del programa incluí preguntas y respuestas sobre historia.  Grata sorpresa me llevé cuando los oyentes comenzaron a llamar por teléfono y a responder las preguntas.  La historia que vuelco en el programa siempre es sobre nuestro país, dependiendo de las circunstancias algunos temas sobre Latinoamérica. Con el paso del tiempo ya he conseguido auspiciantes del segmento de historia.

 

 

Cosquín fue una revolución social y musical

 

 

- Cosquín fue una revolución para el folclore.



En la década del 60, cuando nace Cosquín, había una revista sensacionalista y amarillista que se llamaba Así.  Esta material gráfico que nos llegaba traía fotos de los acontecimientos policiales con fotos en primera plana.  Pero en esa revista también venían fotos de lo que ocurría en Cosquín.  Cosquín fue un fenómeno.  La gente durmiendo en las calles utilizando el borde del cordón cuneta como almohada, durmiendo en la calle, no había hospedaje, no había hoteles.  Cosquín nace humildemente en esa plaza Prospero Molina.  Invitan a todas las provincias para ir a Cosquín y todos van, desde distintos puntos van enviando sus delegaciones.  La gente comenzó a interesarse y se fueron pero se encontraron con una ciudad muy pequeña, con muy pocos servicios.

 

Recuerdo bien que me habían impactado las fotos de la revista “Así”, viendo a la gente durmiendo en la calle y por todos lados.  Después escuchaba por radio El Mundo de Buenos Aires la transmisión de Cosquín hasta las dos o tres de la mañana.  Todo eso fue quedando acá en el corazón.   Eso fue una gran revolución social y musical en el folclore.  Se instaló en esa década del 60 y fue el furor.

 

- Pocho Roch, uno de los referentes del género chamamecero en más de una oportunidad deslizó que Córdoba no tenía música propia. ¿Usted qué piensa?

 

Los organizadores de Cosquín tuvieron la suerte de que les fue bien en su convocatoria. Lo bueno es que hicieron una convocatoria nacional, desde una comisión municipal, muy humildemente, fueron invitando a todas las provincias a participar del festival.  El escenario al principio tenía ocho por cuatro, era muy chico, porque lo instalaron en la ruta.  En el pueblo tuvieron que hacer un desvío para que la ruta continúe su camino.  Hacer un escenario en el medio de una ruta fue una cosa insólita y rompiendo con las reglas.

 

Al Festival comenzaron a llegar delegaciones de distintas provincias y artistas que después fueron grandes figuras.  Horacio Guaraní y los Chalchaleros fueron los que estuvieron en el primer festival, allá por enero del 61.   Posteriormente Mercedes Sosa.  Horacio venía con su trayectoria, pero después explota en todo el país. Los Chalchaleros prácticamente residían en Córdoba, eran muy conocidos por los estudiantes y eran número puesto y fijo para ese primer festival.  Jorge Cafrune también aparece en ese festival.  Jorge fue el que llevó a Mercedes Sosa, en el segundo o tercer festival.

 

- ¿Ha tenido oportunidad de ver o conocer las repercusiones de la Fiesta Nacional del Chamame en Corrientes?

 

Al decir verdad no tengo mucha información, lo elemental que puedo decir es que sé que hubo algunas reacciones encontradas con el Chamamé Reve que se realizó en la costanera de Corrientes.  A los defensores de la tradición no les gustó mucho eso.  Debo reconocer que yo  mismo soy muy tradicionalista, pero me tuve que abrir porque entendí que lo tiempos avanzan.

 

- ¿Cómo se da esa apertura de conceptos musicales?

 

Cómo no me voy a abrir mentalmente si un escritor e historiador como Félix Luna, ya fallecido, a quien tuve la oportunidad de entrevistarlo en Cosquín me manifestó en su oportunidad, “no podemos estancarnos en aquel poeta de los primeros años que le cantaba a la mama que se quedaba en el rancho. El mundo avanza y tenemos que reconocer los tiempos que vivimos hoy.  Entonces – advertía - bienvenida esta juventud que trae nuevos ritmos sin dejar de lado la raíz”.  Él aceptaba ese movimiento nuevo que se venía en el folclore argentino.

 

 

- Volviendo a lo que mencionaba antes, ¿Cosquín no tenía referentes musicales cuando arranca el festival?, eso llevó su tiempo.

 

Con respecto a Cosquín es necesario aclarar que es un epicentro donde se defiende mucho la cultura Quichua.  Hay dos grandes culturas en esta parte de América, una es la cultura guaranítica y la otra es la cultura Quichua.  Nosotros imaginariamente tenemos un mapa donde nos vamos hasta Sáenz Peña, hasta ahí llegamos con lo guaraní y de ahí para adelante, está la cultura Quichua.  La cultura Quichua vino del Perú y se instaló en Santiago del Estero, hasta Charata y Las Breñas, en esa zona vos hablas con los chicos y ellos te hablan del chango aquí y el chango allá, no existe el mita`i.  Ahí está el límite de la cultura guaraní y quichua.

 

Lógicamente que Cosquín, más allá de su convocatoria nacional, se ha inclinado por  su cultura, que es la cultura Quichua que está en Córdoba. Además promocionan a los artistas del norte y noroeste del país. Artista de Salta, Tucumán y de las provincias aledañas, se siente como pez en la pecera ahí en Cosquín.  En Santa Fe, Chaco o Corrientes todo ese potencial se diluye porque entra lo nuestro, entra el Chamame, el Rasguido Doble, la Chamarrita, la Charanda.  A la inversa nos pasa a nosotros cuando vamos a Cosquín, nos encontramos con un paredón de toda esta música y nos cuesta mucho entrar.

 

- Justamente de ese potencial quería hablarle, por dónde pasa el problema de que toda esta riqueza no esté en Cosquín, es un problema nuestro o un problema de los coscoinos.

 

Hoy por hoy creo que el chamame ha ganado nuevo terreno. Porque aquella etapa de los grandes “Taitas del Chamamé” como Cocomarola o Montiel, ellos produjeron una generación base para la raíz chamamecera.  El chamame tuvo un bajón y ahí apareció Cosquín con su aporte.   Por eso a mí me parece excelente que siga estando y creciendo la Fiesta Nacional del Chamame para que sea el otro gran monumento de la música folclórica del país.  En ese sentido es importante el empresario o la visión empresaria que tienen los organizadores, hay que abrir las puertas del género.

 



“No consultaron al pueblo para cambiar su nombre”



 

Elvio Alegre escribió un libro sobre la historia de General San Martín –Chaco.  “Sanmartiniano y Zapallarense”, es el título de su obra.  Ahí cuenta que la idea del libro “surgió para mi familia, para mis hijos y para mis nietos. Quería contar cosas que había vivenciado desde que tengo memoria. Cuando me di cuenta que había escrito bastante comienzo a mostrar a mi familia y mis amigos. Hasta que un amigo me dijo “esto me acaricia el alma, he vivido muchas cosas que están acá, hay que hacer un libro para todo el mundo”.  Entonces comencé a gestionar y buscamos una fecha propicia para que salga el libro y fue cuando en San Marín cumplimos 100 años.  Fue la fecha ideal, apareció el libro contando cosas del pueblo. Junté recopilaciones del pueblo, del cine, los medios de comunicación, las peñas.  Además director de la escuela municipal de folclore y fueron alumnos míos varias generaciones.

 

- En el libro está un poco esta historia del cambio de nombre de El Zapallar a General San Martín, un gran absurdo de nuestra historia.

 

Mira que pasó más de 50 años que se cambió el nombre de nuestro pueblo y todavía perdura en la memoria de la sociedad el nombre de EL Zapallar.  Te cuento un anécdota, me encontré con Horacio Guaraní en Castelli, cuando me acerco para realizar una entrevista y le menciono nuestro pueblo él se dá vuelta y me dice “Dirás El Zapallar”.  –Risas mediante - Cómo iba a esperar que él conozca el nombre de nuestro pueblo.  Entonces hablamos y me dice “ya pavimentaron las calles, cuando anduve por ahí eran todas calles de tierra”, me llevé una sorpresa espectacular.

 

Algunos dicen que debemos volver al nombre de El Zapallar, creo que a eso no se puedo volver. Es mejor que quede nomás como anécdota, porque sería hacer crecer esa confusión que hay sobre nuestro pueblo.

 

- ¿Cree que fue acertada aquella decisión de cambiar el nombre?

 

Me parece que no. Los políticos hacen y deshacen, al poder político se les ocurrió cambiar el nombre y así lo hicieron. No hubo una consulta popular para cambiar el nombre de un pueblo. Un diputado propuso cambiar el nombre porque se vio afectado por sus colegas que lo cargaban por que era de El Zapallar.  Además el Gobernador en ese momento también era de este pueblo, era de la misma fuerza política, y le pusieron el nombre de un prócer.  La hija del gobernador me dijo que antes había una fiesta de colectividades, y que la Argentina pasaba desapercibida, entonces dijeron vamos hacer algo para darle fuerza a la nación con el nombre del prócer más importante de la historia argentina.  Comienzan así a surgir distintas versiones, que no hay que desecharlas, hay que escuchar a todos.

 

Elvio Alegre