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Haciendo docencia
Lunes, 21 de marzo de 2011
Haciendo docencia
El reconocido locutor radial y presentador folclórico Jorge Handwerker dialogó con nosotros.
“El chamame es un idioma universal”, advierte en esta extendida entrevista que desdoblamos, presentamos aquí la primera parte.



por paulo ferreyra – para corrienteschamame.com

paulo.ferreyra@yahoo.com.ar



Mañana de mucho sol, humo que desprenden algunas casas, eso olor de asado dominguero y ahí presente el chamame. Este fin de semana hemos llegado hasta la localidad de El Colorado, Formosa, donde Jorge Handwerker tiene su audición radial en FM Crisol, LRH 88.1 del dial. “El nombre del programa es un poco rebuscado te diría, pues pusimos en primer lugar la radio, la casa donde trabajamos, “las mañanas chamameceras de crisol”, es el nombre del programa radial que va desde las 9 hasta las 13, todos los domingos”.



En distintos puntos del litoral, destacan la jerarquía que tiene Jorge para conducir Festivales Folclóricos. Hace algunos años también animó la Fiesta Nacional del Chamame. Sin embargo lleva ya casi 30 años como radio difusor, por ello llegamos hasta su lugar de trabajo, dejamos que concluya con su programa y después no pusimos a charlar, hace tiempo que en corrienteshcamame.com tratamos de dar visibilidad a los locutores y difusores, pues con Jorge Handwerker reanudamos este espacio.





¿Cuándo comenzaste hacer programas de radio?



Abordé acá en El Colorado, allá por el 89 o 90, más o menos. Con un programa que lo había bautizado “La magia del litoral”. En realidad la búsqueda, más allá del gusto, me llevaba a un gusto especial por la música que se despierta por un montón de cuestiones y situaciones de la vida. Sobre todo en la infancia, programa que uno va escuchando, la radio siempre presente en la familia. La inclinación musical en algún momento se despierta. La parte económica también uno espera después con el tiempo que firmas comerciales apoyen este emprendimiento. Llevo ya entre 26 o 27 años de radio.



¿Tenías algún referente en particular?



A ver, pudo haber sido “Pampa y cielo” de Corrientes. Pero en realidad no tenía un prototipo de programa, con determinado conductor o estilo. No tuve por decirlo así un espejo al cual seguir. Si tenía muy definido lo que quería hacer en el programa. Hablaba con la gente por la calle sobre lo que le gusta del chamame. Ellos me iban mostrando los músicos, los estilos del chamame.Me interesaba, como radio escucha, información de los integrantes de algún conjunto, como fue la creación de algún chamame en particular, historias de vida.



¿A medida que pasaron los años, cambiaste mucho desde aquel inicio?



Indudablemente crecí bastante, me abrí mucho más. Abrí mucho más la cabeza, creo que era bastante más cerrado con la música tradicional, no sé si cerrado es el término, pero si veía algunas cosas con limitaciones. Soy de pensar que el chamame tiene que aceptar la proyección. Los músicos chamameceros no se consideran poetas, pero permíteme decirte que son verdaderos poetas, con vuelos líricos inalcanzables. Hoy en día accedo a ensanchar más la jugada. Crecí también con la exigencia conmigo mismo, en los conceptos y en la visión de los músicos; también en lo que perseguía con el programa, antes quizás me interesaba más difundir y hoy me interesa más concientizar.



En algún momento tuviste programas radiales en Corrientes, seguís teniendo en Resistencia, trabajas acá en El Colorado, ¿Por qué seguís acá?



Como te decía comencé acá en El Colorado. Me defino como pueblero y para los que somos de pueblo no existe otro lugar más lindo, más allá de las carencias que pueda tener toda comunidad. Pienso que el ligamento es tan grande que hace que uno no se vaya, a mí en particular me ata mi familia, mis amigos. A veces suceden cosas contradictorias, vos sos testigos de las consideraciones que han tenido personas destacada de la cultura en otras provincias y acá me tengo que bancar ciertas insolencias, eso es incomodo. Pero siempre estoy aquí. Fui cambiando el nombre del programa, por eso mismo que te decía hoy que voy creciendo. También sumo al programa otras cosas como la cena show o el hecho de llevar conjuntos al teatro Guido Miranda de la ciudad de Resistencia, Chaco, donde también tengo audiciones radiales.



Vas pasando a la etapa de productor entonces



Hace más de 20 años que estoy en eso.Porque a veces la gente también tiene deseos de ir a escuchar chamame, de sentarse en un teatro y poder ver a un exponente de nuestra música. Hay un espacio, un clima y un color donde se disfruta también con otro espíritu.



¿En tus programas, que estilos chamameceros predominan?



Desde mi formación hay tres estilo de chamame, el Montielero, el Tarragosero y el Cocomarolero, algunos hablan de Isaco pero desde mi punto de vista son tres. Ellos marcaron el estilo y la generación que vino en el chamame. Dentro de eso me manejo. Me molesta mucho cuando hablan de chamame nuevo o chamame viejo. Los conceptos me molestan mucho. Chamame nunca pasa de moda, vos presta atención en los grandes festivales, los grandes músicos, los consagrados siempre tocan los temas tradicionales, con arreglos – como vos quieras – pero se vuelve a escuchar los clásicos.Apelo mucho a la concientización, mirar lo nuestro es lo más importante. Despertar en los jóvenes ese interés por el chamame, no digo que lo escuchen todo el día, pero no te vayas de tu tierra para añorar aquello que despreciaste cuando estabas en contacto con el chamame. Desde mi audición busco proponer, dar a conocer las historias de las canciones y de los músicos, despertando el interés ahí donde tiene lugar el chamame.



¿Los locutores hacen docencia desde su lugar entonces?



Te diría que es casi una obligación, tenemos que hacer docencia, se tiene que mostrar las cosas como son. El locutor tiene que despertar el ánimo de la gente – tenés que conocer lugares, describirle a la audiencia como es el gauchito gil, la virgen de Itati, el Ita Pucú, Cambá Castillo, los lugares y los personajes que tiene que ver con nuestra región y con nuestra música.



¿Qué hacemos entonces con eso de lo nuevo y lo viejo del chamame?



Desde mi humilde posición se tiene que desterrar eso disputa entre nuevo y viejo. Te doy un ejemplo, “Lluvia correntina”, en esa canción hay sonidos, hay olores, hay colores, hay espacio y tiempo; te habla de tantas cosas, hay imágenes en esa canción. Eso no es ni nuevo ni viejo, es chamame.



¿Cómo juega la audiencia entre lo que vos propones en la radio y lo que ellos quieren escuchar?



Para ser sincero te digo que a veces chocan las propuestas, hay gente que no acepta determinados chamame, le escapa al oído determinados músicos. Me acuerdo en un festival de artesanías acá en El Colorado, la feria de artesanías que ya lleva 20 años haciéndose, traje algunos jóvenes chamameceros.Ellos subieron y tocaron temas tradicionales, tuvieron una aceptación muy buena. Pero vino un amigo mío y me dijo – “tus músicos son muy buenos, son excelentes. Pero ese no es el kilómetro 11”. Entonces no está en su oído lo que proponen estos jóvenes. Sin embargo continúo mostrando, lentamente pero sin pausa, de a poco la gente va conociendo los nuevos sonidos del chamame. Ojo, a mí también me paso y fui adaptándome a la música, a las nuevas generaciones. Decía no es lo de Montiel, no es lo de Tránsito, pero el oído se va preparando lentamente para escuchar chamame.



¿Qué significa la radio para vos?



La radio es satisfacción, es misterio, es curiosidad, es pasión, es indescriptible lo que pasa en la radio. Tiene ese misterio tan grande de poder llegar a infinidad de lugares, sentís el cariño de la gente en cualquier momento del día. Después te quedas pensando si la gente es tan bueno como es que suceden tantas cosas malas. Es linda la radio. Por ahí los sinsabores vienen de otra mano. Siento tanto el cariño de la gente, te diría hasta amor. Trato de volcar eso en cada programa, mucho respeto hacia los que me escuchan, hacia la música, hacia los hacedores del chamame. Trato de darle otro color, prestigio, creo que estoy por el buen camino.