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Historia del Chamamé en el Chaco
Jueves, 11 de agosto de 2011
Historia del Chamamé en el Chaco


CHAMAMÉ, la música, el canto y el baile en el Chaco, declarada de interés cultural por Resolución No.  047/2009 del Instituto de Cultura de la Provincia del Chaco constituye un homenaje a Raúl Oscar Cerrutti (1928/1991), músico, investigador y antropólogo chaqueño y a sus  colaboradores, Juan Pedemonte y Ertivio Acosta.  Los Estudios se remontan al célebre San Francisco Solano que en 1590 llegó hasta las costas del Río Bermejo, dando conciertos celestiales de violín a sus fieles indígenas; a la actividad de los Jesuitas (1585-1767) que enseñaron  el baile, la música, el canto coral y la fabricación de instrumentos; a lo que se vio en los obrajes de Simeón Borda, Sinforoso Cáceres, Ramón Vázquez alrededor de 1870 y en las bailantas chamameceras forestales y las que existieron en Resistencia hasta 1950 aproximadamente. Se  extrajo de allí las formas de bailar el chamamé, los pasos de baile, la manera de tomarse la pareja, los zapateos, la vestimenta de los bailantes y los gritos de sapukay.
En 1960 eso se aplicó para la realización del cuadro costumbrista Bailantas Chamameceras presentado en el Primer Certamen Nacional de Danzas Folclóricas en la ciudad de Córdoba, organizado por la Comisión Ejecutiva del 150 aniversario de la Revolución de Mayo. El jurado integrado por León Benarot, Sergio Bravo que se expresó por intermedio de Carlos Vega, dijo: “por su originalidad y frescura, su magnífico chamamé y su agradable valseado, su sabroso color popular, su vistoso vestuario rural y demás detalles de presentación, su excelente organización escénica, se proclama vencedora a la delegación del Chaco donde se reconoció también al chamamé como música folclórica Argentina.
En 1963 se presentó Bailantas Chamameceras con Tiro de Taba en el Primer Festival de la Música Litoraleña en Posadas y se  obtuvo el primer premio a la pareja interpretativa de chamamé, a la autenticidad y presentación escénica, al mejor conjunto orquestal, al mejor conjunto musical para acompañantes, al mejor elenco de danzas, y a la mejor interpretación expresiva en pareja de danzas. En 1964 ese mismo cuadro se lleva a la edición 1964 de Cosquín con el que se trajo el Cámin por bailar chamamé. Simultáneamente triunfa Luis Landriscina y Jovita Díaz.  Ésta obra se presenta por primera vez en la televisión, Canal 13 de Buenos Aires en el programa “Casinos Philips”. Vueltos a Posadas al Festival de la Música Litoraleña en noviembre de ese mismo año 1964, además de primeros puestos, Graciela González es declarada Guaina del Litoral, medalla de oro, bailó nuevamente chamamé con Catalino Insaurralde, con quien el año anterior conquistaron el primer premio por la interpretación de este ritmo.
En 1965 se lleva a Cosquín, la tierra Quebrachera y Montaráz con música de chamamé y valseado, catalogada de fuerte colorido regional, impulsada por los hermanos Juan Carlos, Donato, Ángel y Guillermo Amarilla, éste último desaparecido durante la última dictadura militar ya quien se le ofreció un homenaje en el Cosquín 2010.  Ese mismo años el Chaco con integrantes de la Peña Martín Fierro participa en el 1er. Festival Latinoamericano del Folclore en Salta, bailando chamamé, polca y rasguido doble con la lucida vestimenta del peón de obraje haciendo gala de la canillera de lona rayada y alpagatas, en contraposición con la  delegación de Bolivia que presentó sus bailes típicos con una vestimenta tejida en hilos de oro, trajes que se guardaban después de la actuación, en el Banco de la Nación Argentina en resguardo por su valor económico.
En 1967 en Cosquín se presenta “6 de enero, la Fiesta de San Baltazar” donde se obtiene otro Cámin Cosquín, la candombera es Graciela González acompañada por Luis Aguirre y un grupo de bailarines.
En 1968 se presenta en Cosquín el cuadro El Casamiento, interpretaban chamamé, una realización escénica del casamiento en el obraje, son los padrinos Graciela González y Ertivio Acosta que bailan  chamamé. La ropa de categoría que viste la pareja, representa al capataz y su compañera.
En 1969 se participa en el Luna Park de Buenos Aires en el Festival Panamericano de la Danza, conformando la Delegación Argentina los integrantes de la Peña Nativa Martín Fierro y Graciela González y Juan Osmar Romero bailan Chamamé y con Km 11 obtienen un segundo premio. Chaco es vencido por la delegación de Perú, que baila un tema que se escucha hasta nuestros días: el alcatraz.
En 1978 el Cuarteto Marín Fierro difunde KM 11, Puerto Tirol, Jardín Florido, Laguna Totora, Villa Guillermina, Martín del Rosario Ramírez en Údine Italia, en la Plaza de San Pedro ante 30.000 mil personas y en la Sala de Audiencias de Pablo VI.  Radio Vaticana los difunde en 4 idiomas para treinta países.
En 1979 se repite el viaje de este conjunto y su repertorio de chamamé llega a España, Bélgica, Holanda, Alemania e Italia nuevamente en el Vaticano, el Papa es  ya Juan Pablo II.
En 1988 se lleva a Cosquín la cantata Canta Tu Canto Chaco, un espectáculo musical que cuenta la historia del Chaco, siendo el chamamé la música principal para referirse al hachero del quebracho.
En la danza clásica La Escuela y Ballet de María Emilia Barba, de Verónica Turtola o de María y Erica Ferrazzano, han puesto en escena Los Legendarios, Imágenes Argentinas, Homenaje a los Poetas, Rapsodia Argentina, Argentina Mi Patria Joven, donde el chamamé Cambá Jeroký o el valseado,  se bailan junto con el Lago de los Cisnes, Paquita o Quijote.  
Autores, compositores e intérpretes: Lino Mancuello, Zitto Segovia, Cayé Gauna, Carlos Miño, Raúl Cerrutti, Marta Quiles, Bosquín Ortega, Heraclio Pérez, Bautista Marcos Bassi, Eulogio Néstor Amarilla, Jovino Canteros, Roberto Rodríguez,  Ariel Coronel Iviqué, Los Hermanos Velázquez, Cresencio Lezcano, Los hermanos Cardozo, Emiliano Cardozo y los Cardocitos, Los Chaqueñísimos Cardozo, Emeterio Fernández, Lisardo Cáceres,Tito Luque, Julito Ramírez, Fabiana Belén Sánchez, entre otros.
Las Bailarinas Andrea Verónica Fernández y Gabriela Soledad Avalos han obtenido primeros puestos por bailar chamamé en las ediciones de Cosquín de éstos últimos años.




Los poetas: Adolfo Negro Cristaldo  en la década del 60, nos decía: Bailantas Chamameceras: de obrajes y  algodonales / espeso aliento de sexo / está densándose el aire./ El acordeón despereza / un rezongo de polqueo / los guitarreros rasguñan / seis alambres musiqueros. / Escobillas de alpargatas / rastrillan barriendo el suelo / polleras colorincheras / hablan lenguaje de vuelos. / Bailantas chamameceras / mi infancia vuelve caminos / y el recuerdo se hace hueco / para que tornes conmigo. El nono gringo aprendió / tu idioma alpargateado, / así se ganó a la abuela / al retozar de un valseado.  El tata de mis querencias / mi general de hachadores / pedía que en las bailantas, / lloraran los acordeones. / Y no habría de venirme / mandato de raza y sangre / el alma chamamecera / que pregonan mis cantares. / Amiga la de mis sueños / iremos a la bailanta, / a payé, guitarra y canto / habré de rendirte guaina.
Son los emprendimientos que nos hacen decir que nuestra población cultivó el ritmo balanceado hasta convertirlo en folclore con emprendimientos culturales enmarcados en cuadros costumbristas reflejando la manera de divertirse de nuestra gente.  Lo seguimos haciendo desde la letra, la música, el baile y la interpretación. Dr. Raúl Osvaldo Coronel.



Raúl Osvaldo Coronel, abogado, doctorado en Derecho Ambiental, historiador, estudioso de los aspectos culturales de la región. Tiene otras obras como Chamamé Nuestra Música (primera edición), La Cultura de los Pueblos Forestales, Paraje Chagaray, La Colonización del Chaco, Chaco Afroguaraní, Estudios de Impacto Ambiental en el Chaco, Las Tres Isletas de Monte, Ntenaxac (fortaleza) y A Che Manduá en conjunto con Ariel Coronel, una obra digital de los 422 años del Chaco en esta cultura. Sus Obras han sido declaradas de Interés Cultural y Educativo por el Senado de la Nación Argentina, la Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco, el Instituto de Cultura y el Concejo Municipal de Resistencia. En cada una de ellas el autor perfila su lucha por mantener la  verdadera identidad chaqueña.