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Aproximación al concepto de chamamé Primera parte
Miércoles, 20 de julio de 2011
Aproximación al concepto de chamamé Primera parte



Por Gonzalo "Pocho" Roch
En el hablar de “nuestro patrimonio cultural correntino” se enciende la llama de los sentimientos mas profundos. Se despiertan las luces del sendero milenario de nuestras tradiciones, y fundamentalmente, las originadas en la matriz de la cultura religiosa. Aquí se mueve la expresión cultural musical mas auténtica, “El Chamamé”.
La expresión cultural musical original del hombre es el canto. Aquí se unen los dos bienes sonoros esenciales, “la palabras y la melodía”, -“sucesión temporal de sonidos de distinta altura, dotados de sentido musical”. Y el ritmo primigenio, también se origina en el interior del ser humano, desde el propio latido de su corazón.
La palabra de cada cultura, conforma idiomas que traducen el más fiel reflejo objetivo de ellas. Con sonidos labiales, guturales, nasales y gutu-nasales, y el acento implícito de los sentimientos y pensamientos. Estos van creando la magia de la elocuencia, una sola frase suena a melodía, y la sola cadencia y acentos de su pronunciación nos permite adivinar el origen de la persona que nos habla.
Entonces también, cada sílaba es la nota de un tono, y cada palabra, un arpegio, acunando los silencios del alma. Creo que el hombre es un manojo de nostalgias. Las nostalgias que le dio la vida en los caminos de eternidad. Y una gratitud expresada sinceramente desde sus originales oraciones cantadas y en sus “rezos danzas” o “ñemboë yeroquí”, como era el “chamamé” originario de nuestros guaraníes correntinos.
La religión guaraní dice que “Lo primero que Dios creó es el lenguaje”, Ñeë o Ñeëng, “Porción divina del alma” o “Palabra-Alma”. Este lenguaje, futura esencia del alma, enviada a los hombres, participa de su divinidad. Y luego crea “El amor al prójimo” y “los himnos sagrados”.
Así “ñeë”, con acento nasal, significa “idioma”, “palabra”, y en el lenguaje religioso, “palabra-alma”. “Ñe’ë y”, según el estudioso antropólogo León Cadogan, en su libro “Ayvú Rapyta” (1.992), es el espíritu que envían los dioses, para que se encarne en la criatura próxima a nacer.
“Los himnos y las plegarias, son la única fuente fidedigna para la reconstrucción de la religión aborigen”. “Para el guaraní, la palabra lo es todo. Y todo para el es la Palabra”. Así lo sintetiza el P. Bartomeu Meliá. Uno de los más prestigiosos estudiosos de la cultura guaraní, analizando sus mitos, “cantos” y ritos. (El Guaraní – Experiencia religiosa – 1.991). Y añade en su libro, “El Guaraní” – “La Palabra Ritualizada” (1.991), “la palabra guaraní se dice y se hace”. Los caminos de la palabra, sus sacramentos son “El canto y la danza (sus ñeë mboë yeroquï).
“El chamamé”, era originalmente un “ñeë mboé yeroquí”, que realizaban especialmente, en gratitud a “Tupa”, Dios de la lluvia. Distintos antropólogos, estudiosos de su cultura, coinciden en afirmar que los cantos presentan categorías bien diferenciadas. Como los “Guaú eté”, “Verdaderos Auténticos Cantos Sagrados”, también llamados “porahei”. Los “Guaú ai” (pequeños cantos sagrados), y los “coti-hú”, cantos profanos, que pueden ser escuchados por todos, aún por los extraños.