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Chamamé
Lunes, 12 de febrero de 2018
Mburucuyá celebró 50 años del Festival más tradicional
Como todos los febreros Murucuyá volvió convocar a todos aquellos que procesan la profesión de fe para con el Chamamé, trasladando lo del derecho canónigo a nuestra realidad.

Bajo el nombre de sagradas procesiones se da a entender las solemnes rogativas que hace el pueblo fiel, conducido por el chamamé y los artistas, yendo ordenadamente a un lugar sagrado ,para promover la devoción de los fieles a esta música vernácula, para conmemorar los beneficios que Dios nos brinda con la música y darle gracias por ello.

Esto se cumple fielmente todos los años. El hombre es un ser en camino, se va haciendo mientras camina. No puede permanecer quieto; necesita metas que pongan en movimiento todas sus capacidades.

El hombre es el ser permanentemente insatisfecho, el que no se conforma, el que camina impulsivamente tras la felicidad. Y no es posible la aventura de la vida caminando en solitario. Vamos todos en el mismo barco y nuestra suerte está vinculada a la de los demás. Por eso, la fiesta y la procesión son un fuerte correctivo al individualismo insolidario.

En una sociedad tan secularizada como la nuestra, las fiestas y las procesiones siguen gozando de buena salud. No hay fiesta popular que se precie sin su correspondiente procesión. La gente acude masivamente a las fiestas y a las procesiones porque: hay en ellas un rito que cumplir, un camino que recorrer, una música que disfrutar, una belleza que admi­rar, un santo a quien implorar, una memoria que acoger, una identidad que reconocer, un futuro que labrar…Cada fiesta y cada procesión es como una respuesta a la pregunta del salmista: «Señor, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él?»

Crea en el grupo lazos de unión de uno u otro tipo, y se convierte en un lenguaje común de mucha expresividad. Estas son algunas vivencias de Mburucuyá.

Y esta fue especial las bodas de oro del Festival del Chamamé Tradicional, fue una antigua tradición de la edad media donde se celebraba y se entregaba un regalo a los esposos, en cada uno de sus aniversarios.

El amor es un sentimiento universal. Sin embargo, el tiempo de duración de una relación de puede variar desde un periodo breve hasta una relación que comparten toda su vida en común como es esta fiesta. El Festival Tradicional y autentico de Murucuyá es un verdadero amor incondicional alcanzando entre el chamamé y un pueblo que crea un compromiso y respeto mutuo entre ambas.

Las bodas de oro. Esta celebración nupcial del pueblo Mburucuyano y el Chamamé se festejó como otro año más salvo que se cumplían con el cincuenta aniversario de amor y respeto, muy especial en la que los enamorados emocionados observan todo el camino recorrido en común con la perspectiva del paso del tiempo.

Diario ÉPOCA